La verdad olvidé mencionar el
club de música de esta singular escuela, ¿lo notaron? Quizás no, pero bueno,
existe y no solo por capricho mío, la música es arte también. El mismo era como
un mini-conservatorio de música, veías teoría y solfeo, armonía, historia de la
música y había un coro, y algunas bandas. Era un departamento, aunque se lea
extraño, poco frecuentado a decir verdad.
Los primeros niveles siempre
estaban llenos de muchos valientes con ganas de aprender y en el último nivel
siempre había menos de la mitad de quienes habían comenzado. En el arte, debes
tener en claro que debe existir vehemencia a lo que haces, respeto y
disciplina, y en la música está más recalcado que nunca, puede que esa sea la
principal razón.
¿Por qué lo menciono? Porque el
recién aparecido, aquel príncipe que no era azul pero quizá verde y que sonrojó
a la caprichosa Mary, pertenecía al mismo y al de baile.
Joshep García. Si otro nombre
normal. Pero lo que no era normal era él, se los puedo asegurar. Siempre he
creído que cada persona era como una caja de regalos, y que siempre tendría
algo impactante, algo que cautivase al mundo entero, el no era la excepción, de
hecho, era una de las pruebas que tenía para tal argumento.
Mariángel imperecederamente había
estado encantada por él, desde que eran simplemente unos niños e iban a la
escuela. Jonathan siempre le ayudaba a ella (ya que él al parecer era amigo de
Joshep) a poder cruzar palabras con él de vez en cuando o cosas por el estilo.
La típica ayuda de los niños de
escuela. Había muchas cosas en él que a ella le llamaba la atención, era el
típico caballero sacado de alguna de sus mismas
historias. De palabras y sonrisas con gotas de miel, y un toque leve de
sal a la vez, esa clase de cosas sencillas y a la vez magnificas. Sentimientos
especiales, colores singulares, artista indomable, de esas personas que cuando
pasan por tu vida, la marcan de manera especial. Inmortal.
Otro punto a favor, a parte de su
dulzura, eran sus ojos oscuros, y es aquí donde creerán que Mary es una
obsesiva. Quizás no he mencionado hasta ahora que tiene un gusto más que
especial por el cantante Michael Jackson, y si, aunque sea difícil de creer,
este chico que les menciono tenía unos ojos parecidos. ¿Qué cómo es posible?
¡No tengo ni la más mínima idea!, solo están ahí, reposando sobre su piel, que
aunque no tal pálida, parecía ser una deliciosa mezcla entre crema pastelera
perlada y un toque de canela. Su cabello era un poco ondulado, sin embargo, no
como el de Michael, a pesar de tener ondas discontinuas y poco regulares, no
dejaban de ser encantadoras. Otro punto releve era que no poseía un cabello
negro oscuro (y agradezco que no, porque si no, enserio lo acosarían solo por
ser tan parecido al desaparecido cantante sin ninguna operación estética
encima) era un castaño cobrizo o rojizo, a decir verdad no tengo idea exacta de
cómo era el nombre del color de su cabello, solo sé que parecía a veces castaño
oscuro, y otras, brillaba de color rojizo, un fenómeno, un hermoso fenómeno.
Y si, llevo demasiado tiempo
explicando solo su físico, pero era algo que debía recalcar. Mariángel ya se
perdió en un lugar sin salida al verlo acercarse y pensar en su posible plan de
asesinato contra Nani, que se las había ingeniado para dejarla sola ante aquel
alerta inminente, aquel peligro tan glorioso que se acercaba a ella con una
sonrisa, que si fuese más dulce, podría matarla en un dos por tres.
-Creí que no vendrías- dijo con
su dulce voz de terciopelo al llegar hasta ella y dejar sobre la mesita, el
pesado morral que traía descansando de su nombro derecho, Mary sonrió
sintiéndose idiota por el temblor de sus manos.
-¿por qué? Es decir… siempre
llego tarde, ¿no? No debiste suponer así porque si… lo que quiero decir es ¡no
te enfades! No quería ser tan grosera, todo mundo es capaz de suponer si lo
desea…- guardó silencio apretando un puño. Si, había actuado como una imbécil
-¡Hey! No te preocupes, solo lo
decía porque era así, pero ya veo que como siempre, me impresionas-
Ella alzó una ceja.
-¿te… impresiono?-
-¡Bastante!-
No entendía a que se refería.
-¿a qué te refieres con ello?-
-otro día podré contártelo, acabo
de entregar mi planilla, pero al verte aquí, supongo que quizás fue una pérdida
de tiempo, ganarás este concurso, no cabe duda.-
-¿por qué dices eso? ¡Debes hacer
videos de manera espectacular! ¡Cantas genial!- dijo Mary tomando torpemente su
planilla, para entregarla.
-No tanto como tú, creo que la
palabra genial debería estar solo para usarse con alguno de tus trabajos.-
-¿mis trabajos?- tartamudeó ella
–la verdad, tienen bastantes críticas… más son las críticas destructivas que
las constructivas, así que, creo que no deberías decir eso-
-No te desanimes por lo demás,
solo muestras algo distinto, y eso es lo que me fascina-
Ella se sonrojó horriblemente,
jamás le habían dicho tal cosa, si y mucho menos él. Joshep parecía un poco
apurado, sin embargo le preguntó a ella que si entregaría la planilla en ese
momento, ella de inmediato respondió afirmativamente y junto a él entregó dicho
requisito para la competencia.
Luego de aquello, salieron al
pasillo, pasando frente a la dirección para ir al ascensor, bajarían al
siguiente piso, ya que, estaban en el piso de departamento de notas, dirección
y todo lo relacionado con papeleo y/o autoridad escolar.
-¿Ya tienes pensado que harás?-
preguntó ella
-Sí, quizás algo sobre el cine
mudo, quiero hacer mención de Charles Chaplin- apuntó Joshep de inmediato,
orgulloso y esperanzado en lo que quería lograr
-¡Buena idea!, ahora solo se
centran en los efectos y menos en la calidad actoral, piensan en películas
taquilleras y premios Oscar por los mejores efectos y esas cosas-
-Jaja, ¡No creí que existiese
alguien que pensase de esa manera!, estoy de acuerdo contigo- el oprimió el
botón del ascensor, justo cuando llegaron a las puertas del mismo. Adornaron el
mismo aun conversando sobre lo que deseaban hacer y lo que opinaban sobre los
últimos videos ganadores.
Llegaron al piso deseado, entre
el ajetreo de las personas llegaron cerca de los casilleros al final del
pasillo, Joshep dejó su pesada maleta en el mismo
-Las clases que ves son en el
piso de abajo, ¿no?- le dijo a Mary
-¡Sip!, aunque, tengo que
llevarle algo a Nani, así que, no te preocupes- sonrió ella, él le devolvió la
sonrisa. Intentó pronunciar algo, pero una voz enérgica lo detuvo
-Aquí estabas…- dijo quién
interrumpió a Joshep. Nada más y nada menos que Josh, Mary volteo de inmediato,
encontrándose con el mismo y una mirada bastante… extraña. Irradiaba enojo, y
otra cosa que no sabría cómo llamar. Josh miraba fijamente a Joshep, que
después de mirarlo impresionado, le lanzo una mirada despreocupada.
-La tía me hizo regresar a la
casa para buscar tu teléfono móvil, -dijo Josh extendiéndole el teléfono a Mary –dijo que te recordó unas mil veces que no debías olvidarlo, por que saldría en
la tarde de viaje y debían estar en contacto no se para que-
Mary tomó el teléfono algo
incómoda, disculpándose.
-¿No saludas?- dijo al ver que
Josh se preparaba para irse sin decir nada más
-¿Para qué? Te estoy viendo desde
esta mañana- respondió este de manera altanera
-¿Y él qué, eh?- dijo ella
haciendo una mueca a Jonathan apuntando hacia la presencia de Joshep
-oh sí, ya sé que está aquí-
-¿y?-
-Y nada- sonrió Joshep a Mary –no
te preocupes, hay días en los que uno no se levanta con muy buen humor, es
normal-
-Oh si si, que bien que seas tan
comprensivo, así no me sentiré culpable- dijo Jonathan dando media vuelta y
yéndose del lado contrario.
-¡Jonathan! ¿Por qué rayos eres
tan…? ¡Hey! Te estoy hablando!- dijo Mary, avergonzada, viendo como Josh
desaparecía al final del pasillo
-no te preocupes- insistió Joshep
–no pasa nada, ¿sabes? Tengo que entrar a clases, ¡hablamos luego!- dijo
despidiéndose, ella lo vió irse también, sin entender muy bien la razón del
último extraño evento.
Con su celular a la mano, y miles
de dudas al bolsillo, corrió en dirección hacia donde se había ido Jonathan.
Estaba enojado, eso pudo
sentirlo, algo malo había sucedido. Estaba en aquel instante en el que
estúpidamente crees que debes hacer algo aunque no te hubiesen llamado, lo
conocía, claro que lo conocía, por eso dedujo que quizás estaría en la calle,
no solía irse a pensar sentado en un lugar… solía caminar.
Corrió fuera de la escuela,
ignorando a los conocidos que la llamaban diciéndole que tenía clases.
Mirando hacia su alrededor,
caminó por las aceras de las adyacencias de su escuela, tratando de localizar a
quien buscaba con tanta urgencia, lo logró, tiempo después, encontrar caminando
cerca de un enorme y hermoso árbol de cerezos.
Corrió detrás de él, gritándole
su nombre. El mismo se detuvo segundos después, sin voltearse hacia ella.
-¿qué pasa?- dijo, de inmediato
-eso es lo que te debería decir
yo a ti ¿no?-
-ahora no me vengas con tus
sermones ni reproches, no estoy de humor para eso-
-¿por eso todo mundo debe
pagarlo? ¿Es culpa de los demás eso?-
-Oh ¡Vaya!, discúlpame, solo me
habían encomendado darte tu celular que dejaste olvidado por distraída, no
sabía que te molestaría el haberte interrumpido con tu amigo.- respondió con
voz de enojo Josh
-¡No me refiero a eso! ¡Debiste
por lo menos saludarlo! ¡O quizás no responderle de esa manera!-
-si si, como digas, tengo cosas
mejores en que pensar, ¿ok? Gracias- comenzó a caminar, sin embargo Mary
insistió, corriendo frente a él y deteniéndose para mirarlo fijamente a la cara
-algo te sucedió.- dijo
escudriñándolo, el desvió su mirada de manera grosera
-¿de verdad importa?- pronunció
-sí, claro que importa-
Una brisa se paseó por el lugar,
fue tan extraño. Podría hasta decir que todo estaba completamente solo, la
calle, de manera literal, ¿Por qué razón? No lo sé, solo estaba así,
silencioso, con ráfagas de viendo arañando la atmósfera, junto a pétalos de
cerezos del enorme y hermoso árbol frente a ellos.
-estoy a punto de explotar en
ira, es como dinamita a punto de detonar- dijo Josh
-¿a qué se debe?-
-¡No lo sé! No debería molestarme
tanto, es algo que se veía venir-
-¿podrías ser más específico?-
-¡Lo fuese si supiese porqué de
un momento a otro todo se tornó de este modo! ¡No estaba enojado hasta que…!-
gritó apretando su puño, alzó su mirada hacia Mary y raramente se quedó
observándola. Como si en ella estuviese el núcleo de todas sus desesperaciones.
-¿q-qué sucede?- tartamudeó ella
confundida, el volvió a desviar su mirada, temeroso y seguro de algo a la vez.
-No es nada, es solo un simple
rompimiento-
-¿Rompimiento?-
-Lizzie, terminé con ella- dijo,
y comenzó a caminar, dejando atrás a Mary, completamente atónita.
-lo siento- susurró Mary, sin
embargo, fue inaudible para Jonathan, que cada vez caminaba más deprisa, como
huyendo de todo lo que comenzaba a abrumarlo, es aquí, día 12 de marzo, en esa
calle frente al cerezo, donde doy inicio a esta que historia, que comienza en
realidad meses más tarde, pero en la que debía mencionar esta extraña escena.
La verdad, Mary no entendía que
rayos sucedía, creyó estar aun medio dormida, jamás se imaginó que aquella
ruptura con Lizzie le afectara de ese modo… es decir, era él. Si, esa clase de
chico en el que nunca le escuchó un amo a
mi novia o alguna de esas cursilerías. El mismo que parecía ser solo un
mujeriego empedernido y a la vez un ángel efímero, además… cabe recalcar que
eso de terminar con Lizzie era algo, ¿Cómo decirlo? Normal. Acababan un día,
volvían el otro.
¿Necesidad mutua? No tengo idea.
Solo era así, desde siempre.
Un cúmulo de decepciones,
emociones, un agujero negro de inseguridades, un manojo de sueños y miles y
miles de estrellas brillantes y de colores con pensamientos, y futuros
sentimientos, todo eso puede estar reencarnado en un lugar, una esquina, una
calle, junto a un árbol de cerezos, en el que se grabarían para siempre
palabras lanzadas al tiempo, frente a la cámara de la vida, al director que no
es más que el creador.
De todo eso y más puede estar
compuesta una fecha. La mía es 12 de marzo.
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